Educación para la convivencia y resolución de conflictos - Nélida Zaitegi, pedagoga
Reflexiones a partir de Nélida Zaitegi, pedagoga
En esta entrada quiero compartir una mirada clara y estructurada sobre las ideas principales que surgieron en la conversación con Nélida Zaitegi, maestra y pedagoga reconocida por su compromiso con la convivencia escolar y la educación transformadora. Sus planteamientos giran en torno a un punto clave: la escuela no solo instruye, también forma personas capaces de cambiar la sociedad.
A continuación, presento un recorrido por los temas más relevantes de su exposición.
Zaitegi propone que educar es acompañar a los estudiantes en el camino hacia la autonomía personal. No se trata solo de transmitir conocimientos, sino de ayudarles a desarrollar competencias, valores y un proyecto de vida propio que les permita contribuir a una sociedad más justa.
Cita una idea esencial de Paulo Freire: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”.
En cuanto a la convivencia positiva, aclara que no es ausencia de conflictos ni silencio forzado. Convivir implica construir relaciones basadas en el respeto, la igualdad y la dignidad, evitando cualquier forma de violencia. Y esto solo se aprende conviviendo de manera consciente, reflexionando sobre las relaciones que establecemos y comprendiendo tanto nuestras necesidades como las de los demás.
Para Zaitegi, convivir es un desafío que requiere inteligencia emocional y ética. Recupera dos tipos de inteligencias de Howard Gardner:
1. Inteligencia intrapersonal:
Tiene que ver con el autoconocimiento: saber quién soy, qué quiero, aceptar mis errores, levantarme después de caer y ser autónomo en mis decisiones.
2. Inteligencia interpersonal:
Implica relacionarse de forma respetuosa: expresar lo que sentimos, escuchar activamente, ser empáticos y afrontar los conflictos sin caer en relaciones de poder.
A estas inteligencias suma un componente crucial: los valores. Sin ellos, cualquier habilidad puede desviarse hacia fines poco éticos. Los valores se aprenden viviéndolos, especialmente durante la preadolescencia y adolescencia, cuando los dilemas morales del día a día se vuelven más significativos.
Finalmente, subraya que las llamadas “competencias blandas” son, en realidad, las más determinantes: trabajo en equipo, flexibilidad, autorregulación. Con ellas no solo se consigue un empleo; se sostiene.
La escuela es una pequeña sociedad, por eso necesita atender seis factores fundamentales:
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Definir qué es convivir: La comunidad educativa debe reflexionar y acordar el sentido de educar en convivencia.
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Gestionar los conflictos: No se tapan; se trabajan. El conflicto es un síntoma que lleva a causas más profundas. La calma y la mediación son esenciales.
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Normas y educación moral: Las reglas deben construirse con participación del alumnado para evitar que se perciban como imposiciones y para promover la democracia.
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Participación real: Negar la voz del alumnado es infantilizarlo. Su participación fortalece la responsabilidad y la pertenencia.
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Eliminar la violencia: El desacuerdo es válido; la violencia no. Como decía Gandhi: “Duro con los problemas, delicado con las personas”. Más que castigo, lo educativo es la reparación del daño.
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Metodologías y evaluación: La escuela debe alejarse del currículum extenso y superficial para centrarse en aprendizajes profundos, basados en retos y proyectos.
Zaitegi es clara: aunque la educación ha avanzado, hoy resulta obsoleta frente a los cambios sociales acelerados. No basta con “arreglos”. Se requiere un cambio disruptivo, desde los cimientos.
La escuela debe preparar para la incertidumbre, lo que implica formar personas capaces de desaprender lo que ya no funciona y desarrollar nuevas formas de pensar y actuar.
Propone trabajar en torno a las cinco C de la educación consciente:
Consciencia, Colaboración, Corresponsabilidad, Pensamiento Crítico y Creatividad.
Nada cambiará sin un profesorado dispuesto a transformar su forma de ver y vivir la educación. Zaitegi insiste en pasar de la cultura de la queja a la cultura de la transformación, con liderazgo compartido y trabajo en equipo.
Recuerda que la docencia es una de las profesiones con mayor densidad moral: formar seres humanos. Por eso, advierte sobre el riesgo de deshumanizar la escuela si no se enseña a pensar críticamente o si se trata al alumnado como objetos.
Su mensaje final al profesorado es inspirador: disfrutar, asumir retos y no dejar que nada les quite las ganas de ser “maestros estupendísimos”. La verdadera autoridad nace del compromiso y del trabajo honesto.
Zaitegi cierra con una imagen muy clara:
El sistema educativo es como una maleta para un viaje. Si el destino es un clima frío y complejo, preparar la maleta con ropa de playa no tiene sentido. Las herramientas no son malas; simplemente no sirven para el nuevo contexto.
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¿Cómo se relacionan las ideas de Nélida Zaitegi con los modelos de gestión de conflictos?
Las ideas de Nélida Zaitegi sobre convivencia escolar no solo sirven para la vida en el aula: también encajan muy bien con dos modelos muy conocidos para manejar conflictos. Estos son el Modelo Harvard y el Modelo Transformativo. A continuación te explico cómo se conectan de forma sencilla.
1. Relación con el Modelo Harvard: hablar desde las necesidades reales
El Modelo Harvard dice que para resolver un conflicto es mejor dejar a un lado las posturas rígidas y hablar de las necesidades reales de cada persona. También propone dialogar con calma, tratar bien a los demás y buscar soluciones donde todos ganen.
Esto coincide mucho con lo que plantea Zaitegi.
• Mirar los intereses, no las posiciones
Zaitegi explica que el conflicto es como una fiebre: solo muestra que algo más profundo está pasando. Por eso hay que buscar qué quieren, sienten o necesitan realmente las personas involucradas.
• No mezclar el problema con la persona
Para ella, el desacuerdo es normal. Lo importante es tratar bien a la gente mientras se analiza el problema con firmeza. Esto es justamente lo que plantea Harvard.
• Buscar soluciones donde todos salgan bien
Zaitegi rechaza las relaciones de “gana uno, pierde el otro”. Ella defiende que ambos lados deben quedar satisfechos, igual que el enfoque ganar-ganar de Harvard.
• Pensar con calma y usar argumentos
El Modelo Harvard promueve el diálogo racional. Zaitegi también insiste en enseñar a los estudiantes a pensar por sí mismos y a discutir con razones, no desde la impulsividad.
2. Relación con el Modelo Transformativo: crecer gracias al conflicto
El Modelo Transformativo ve el conflicto como una oportunidad para que las personas crezcan, se fortalezcan y aprendan a entenderse mejor. No se enfoca tanto en llegar a un acuerdo rápido, sino en mejorar a las personas involucradas.
Esta idea encaja casi perfectamente con lo que propone Zaitegi.
• El conflicto como una oportunidad para aprender
Para Zaitegi, un conflicto bien manejado ayuda a madurar, pensar mejor y tomar decisiones más autónomas. Esto es exactamente lo que busca el Modelo Transformativo.
• Empoderamiento: ayudar a cada persona a ser más fuerte y clara
Ella cree que la educación debe formar personas autónomas. En mediación, esto significa que las partes aprendan a resolver por sí mismas sus problemas. Esto coincide totalmente con el principio de empoderamiento.
• Reconocer al otro y su humanidad
Zaitegi resalta la importancia del respeto, la dignidad y la empatía. Comprender al otro es un pilar del Modelo Transformativo.
• Escuchar activamente para entender mejor el conflicto
La escucha activa es clave para este modelo, y Zaitegi la considera una de las habilidades más importantes para convivir.
• Valorar el proceso más que la solución rápida
Zaitegi cree que no basta con “arreglar” un conflicto: es más importante reparar el daño, reflexionar y mejorar como personas. Por eso rechaza los castigos tradicionales, porque no ayudan a crecer. Esta idea coincide con el cierre reflexivo del Modelo Transformativo.
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