MODELO CIRCULAR-NARRATIVO
Respuesta a preguntas del blog enlazadas a el Modelo circular-narrativo
¿Qué tipo de conflictos recuerdas haber vivido recientemente en el aula o en la institución?
En los últimos días he visto conflictos muy simples entre compañeros, por ejemplo, dos estudiantes que discutieron porque uno no quiso compartir su parte del trabajo grupal, o una pequeña confusión entre un profesor y un estudiante por una fecha mal entendida. No fueron conflictos graves, pero sí mostraron cómo las percepciones distintas generan tensiones.
¿Qué papel jugó la comunicación en ese proceso?
La comunicación fue clave. En casi todos los casos, el problema se volvió más grande porque las personas asumieron cosas sin hablarlas o porque cada quien se quedó con su propia versión sin contrastarla. Cuando finalmente se sentaron a aclarar, la tensión bajó de inmediato.
¿Qué emociones estuvieron presentes (tuyas, de los estudiantes, de otros actores)?
Se notaron emociones como frustración, incomodidad y un poco de molestia. Yo misma me sentí algo tensa cuando vi que la situación empezaba a escalar, aunque no estuviera involucrada. También observé que algunos compañeros estaban más irritados por sentirse no escuchados.
¿Por qué tendemos a buscar “culpables” cuando hay un conflicto?
Creo que buscamos culpables porque es más fácil reducir la situación a una persona responsable que entender que el conflicto tiene varias causas. Encontrar un culpable nos da una sensación de orden, aunque no resuelva nada.
¿Qué efectos tiene etiquetar a alguien como “el problema”?
Etiquetar a una persona como “el problema” hace que se cierre la posibilidad de diálogo. Todo lo que dice o hace se interpreta desde ese rótulo y deja de verse como un participante del proceso para convertirse en alguien que “genera líos”, lo cual empeora las relaciones.
¿Qué significa que un conflicto sea un proceso “circular” y no “lineal”?
Significa que el conflicto no es causa-efecto de una sola cosa, sino que va construyéndose entre todas las partes. Cada acción influye en la otra, como un ciclo. No hay un inicio claro ni un solo responsable, sino una interacción que se alimenta mutuamente.
¿Cómo se transforman las relaciones cuando todos los involucrados pueden narrar su versión de los hechos?
Cuando cada persona puede contar su historia sin interrupciones, se genera más comprensión. Las relaciones cambian porque dejan de ser un intercambio de acusaciones y pasan a ser un espacio de reconocimiento. Las personas se ven no como “oponentes”, sino como sujetos con razones y emociones válidas.
¿Qué poder tienen las historias que nos contamos sobre nosotros mismos y sobre los demás?
Tienen mucho poder porque condicionan cómo actuamos y cómo interpretamos lo que pasa. Si la historia es que alguien “siempre es irresponsable”, entonces cualquier error confirma esa narrativa. Las historias pueden limitar o abrir posibilidades.
¿Qué tipo de relatos predominan en la escuela sobre los estudiantes “difíciles”?
Suele predominar la idea de que son problemáticos, distraídos o desinteresados. Son relatos que simplifican a la persona y no toman en cuenta su contexto, sus capacidades o lo que está intentando mejorar.
¿Cómo podríamos reescribir esas historias para abrir posibilidades de cambio y reconocimiento?
Podríamos empezar observando lo que sí funciona, reconociendo sus esfuerzos y abriendo espacios para que expliquen lo que sienten o necesitan. También es útil cambiar el lenguaje que usamos, pasando de “es conflictivo” a “está pasando por una situación que podríamos comprender mejor”.
¿Cómo puede el docente convertirse en un mediador de relatos y no solo en un juez de conductas?
Puede hacerlo escuchando sin juzgar, pidiendo a cada parte que cuente su versión y ayudándoles a ver conexiones entre sus historias. Su papel sería acompañar la reconstrucción del relato, no decidir quién tiene la razón.
¿Qué herramientas pedagógicas favorecen la reconstrucción de historias en el aula?
Los círculos de diálogo, las preguntas abiertas, los diarios reflexivos, los acuerdos de convivencia construidos entre todos y actividades donde se amplían perspectivas ayudan bastante. Son herramientas que permiten que las voces se escuchen por igual.
¿Qué aprendizajes sobre convivencia pueden surgir de un conflicto bien acompañado?
Un conflicto acompañado de forma adecuada puede enseñar empatía, escucha activa, responsabilidad compartida y comprensión de la diversidad de versiones. También muestra que los conflictos no son fallas, sino oportunidades para mejorar la manera en que nos relacionamos.
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