ELEMENTOS DE PODER EN LA FERIA DE ROBÓTICA
1. Robots seguidores de línea
Mientras avanzaba por otra de las zonas del auditorio, encontré una mesa donde varios niños estaban probando robots pequeños diseñados para seguir una línea negra trazada en el piso. La idea era que los sensores del robot detectaran el camino y se mantuvieran sobre él. Sin embargo, no todos los prototipos respondían como se esperaba.
Algunos robots se desviaban hacia un lado, otros giraban en círculos sin encontrar la línea, y otros simplemente avanzaban recto ignorando por completo el recorrido. Los niños intentaban ajustar la posición de los sensores, mover el robot un poco hacia atrás o soplarle el polvo imaginario, esperando que reaccionara. Un profesor hombre se acercó para revisar uno de los robots y explicó que quizá la luz del salón interfería con los sensores. Aunque trató de ayudar, varios de los robots seguían fallando, lo que generó expresiones de frustración y risas nerviosas entre los niños.
Elementos de poder:
Los niños, con el apoyo del profesor, tenían el control técnico del robot y de los intentos para corregirlo.
Conflicto:
Los sensores no lograban reconocer bien la línea negra, causando fallas constantes y momentos de tensión y desánimo.
2. Robots que debían subir una rampa
Un poco más adelante, había otro espacio donde los participantes estaban probando robots cuya misión era subir una pequeña rampa. El reto parecía sencillo, pero en la práctica varios robots no tenían la fuerza o el equilibrio suficiente para lograrlo.
Observé a un grupo de niños intentando que su robot alcanzara la cima. Cada vez que iniciaban el recorrido, el robot avanzaba unos centímetros y luego se detenía o resbalaba hacia atrás. Los niños lo recogían, ajustaban su posición o le daban pequeñas indicaciones al profesor para que les diera algún consejo. El profesor trató de explicarles cómo distribuir mejor el peso o revisar las llantas, pero aun así el robot seguía quedándose a mitad de camino.
La mezcla de insistencia, pequeños avances y retrocesos generó un ambiente entre divertido y frustrante, donde los niños intentaban mantener la calma mientras buscaban alguna forma de superar el obstáculo.
Elementos de poder:
Los niños dirigían los intentos, manipulaban el robot y decidían cómo ajustarlo.
Conflicto:
El robot no lograba subir la rampa, lo que provocaba repetidos intentos fallidos y emociones de frustración.
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